lunes, 28 de mayo de 2012

2.- El Hombre en busca de sentido.


COLEGIO DE BACHILLERES DEL ESTADO DE BAJA CALIFRONIA
EXT. MANEADERO

Materia:
Estrategias de lectura y escritura.


Trabajo: 
Viktor Frankl: El hombre en busca de sentido.


Nombre del alumno:
Guemez Castro Mariell

Matricula:
00902322

Fecha:
05de marzo del 2012

Este libro es una historia  en el cual el escritor, narra lo que vivió en los campos de concentración Nazi, en Alemania.  Explica cada una de las experiencias que el pasó y de los sentimientos que el tuvo al momento de estar en ese lugar, la manera en la que eran tratados los prisioneros, lo que comían y como los trataban los soldados. Cuando los prisioneros llegaban al campo se le despojaba de todas sus posesiones, incluyendo sus documentos que los identificaban y se les asignaba un número, el cual sería su nueva identidad, “el prisionero nº 119104” asi le fue llamado al protagonista de esta obra el psicólogo Viktor E. Frankl. Desde que llegaban eran juzgados por su apariencia si estaban enfermos, deformes o débiles los separaban de todos y se los llevaban a otro lugar en el cual serían cremados o también los meterían a cámaras de gas para acabar con sus vidas. La recompensa que recibían los prisioneros, algunas veces, eran cupones, los cuales podían ser canjeados por una docena de cigarros o una docena de sopa. Es increíble la manera en que eran tratados y como a pesar de todo el sufrimiento que pasaron pudieron algunos, salir vivos de ese lugar, es de admirar la fortaleza que tuvo este hombre aunque algunas veces estuvo a punto de rendirse.

Aun con lo poco que les daban los prisioneros se conformaban con eso ya que estaban satisfechos de estar con vida.

Los prisioneros ni siquiera podían disfrutar el estar solos ya que siempre estaban vigilados por los capos. Lo desesperado de la situación era la amenaza de la muerte que día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto se colaba sobre los prisioneros, la proximidad de la muerte de los demás hacía que casi todos, aunque fuera por breve tiempo, obligaran el pensamiento de suicidarse. En la primera fase del shock, el prisionero de Auschwitz no temía la muerte. Pasados los primeros días, incluso las cámaras de gas perdían para él todo su horror, al fin y al cabo, le ahorraban el acto de suicidarse.

Los golpes se producían a la mínima provocación y algunas veces sin razón alguna. Por ejemplo: el pan se repartía en el lugar donde trabajaban y tenían que ponerse en fila para obtenerlo.

En tales momentos no es ya el dolor físico lo que más hiere a los prisioneros (y esto se aplica tanto a los adultos como a los niños); es la agonía mental causada por la injusticia, por lo irracional de todo aquello.

Debido al alto grado de desnutrición que los prisioneros sufrían, era natural que el deseo de procurarse alimentos fuera el instinto más primitivo en torno al cual se centraba la vida mental. El hombre cuenta que observaba a la mayoría de los prisioneros que trabajan uno junto a otro y a quienes, por una vez, no vigilan de cerca. Inmediatamente empiezan a hablar sobre la comida. Cuando por fin los dejaron en libertad ellos llegaron a los prados cubiertos de flores. Miraban los prados llenos de flores y se daban cuenta de que estaban ahí, pero no despertaban en ellos ningún sentimiento. Desde el punto de vista de cualquier psicólogo lo que les sucedía a los prisioneros era una especie de despersonalización, lo que pasaba es que se acordaban de todas aquellas horribles experiencias y aun que podrían haber sentido alegría de ser liberados ya no sentían esos sentimientos y los tenían que volver a aprender.

Y si llegó por fin el día de su liberación y todo les pareció como un bello sueño, también llegó el día en que todas las cosas vividas dentro del campo no fueron para ellos nada más que una pesadilla.


CONCLUSIÓN

Realizar este reporte fue algo difícil ya que al  leer esta historia fue algo conmovedor para mí porque al darse uno cuenta de cómo realmente estos hombre niños y mujeres lucharon al no desistir antes todas estas situaciones que se les venias yo pienso que en verdad ellos  siempre tuvieron una esperanza de vida y creyeron siempre en Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario