lunes, 28 de mayo de 2012

3.- Trafico de mujeres y niñas


La explotación sexual comercial de, niñas y adolescentes se define como “todo tipo de actividad en que una persona usa el cuerpo de una niña, un niño o un adolescente para sacar ventaja o provecho de carácter sexual y/o económico sobre la base de una relación de poder; considerándose como explotador tanto a aquel que intermedia u ofrece la posibilidad de la relación a un tercero como aquel que mantiene la misma con el niño, niña o adolescente, no importando si ésta es frecuente, ocasional o permanente. Se incluye dentro de la categoría de explotación sexual comercial la prostitución; la producción, distribución y consumo de pornografía infantil; el turismo sexual y la venta y tráfico de niños, niñas y adolescentes. La explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en México es un fenómeno lacerante que se ha incrementado en los últimos años y constituye una modalidad particularmente cruel de explotación. Según datos de UNICEF y el Sistema Nacional para el Desarrollo de la Infancia y la Familia (DIF), en territorio mexicano hay alrededor de 20 mil niñas, niños y adolescentes, mexicanos y centroamericanos, explotados sexualmente. Casi un 80% son niñas de entre 10 y 14 años de edad. Como no todos los casos son denunciados y esta práctica se mantiene en secreto, estas cifras pueden ser mayores. En América Latina, el tráfico de niños y mujeres tiene las características del tráfico clásico de mujeres: personas engañadas y obligadas por los traficantes a trabajar en contra de su voluntad y en condiciones de esclavitud. Las bandas organizadas de traficantes utilizan métodos violentos logrando la intimidación de las víctimas y la impunidad de sus delitos, en algunos casos los denunciantes son asesinados al iniciarse el proceso y, en otros, las víctimas son localizadas y reclutadas nuevamente. El tráfico interno está dirigido principalmente a la población infantil y adolescente, o a madres solteras jóvenes; el promedio de edad varía entre los 9 y 17 años y las víctimas provienen de pueblos situados en las zonas más pobres de cada país. Estas son trasladadas a otras regiones y obligadas a ejercer la prostitución; en algunos casos son vendidas a los dueños de prostíbulos u otro establecimiento similar, pasando a ser propiedad exclusiva de quien las adquiere.




















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